La magnetoterapia moderna utiliza el principio del Par Biomagnético, descubierto y desarrollado en 1988 por el médico mexicano Dr. Isaac Goiz Durán (1941–2021). El biomagnetismo utiliza el entorno magnético natural de nuestro cuerpo. Un desequilibrio en este campo lo percibimos como una molestia o enfermedad.
La teoría del Dr. Goiz postula que muchas enfermedades se basan en cambios fundamentales del nivel de pH en los órganos internos, en interacción con virus y bacterias. Según esto, cada enfermedad comienza en dos puntos interconectados que corresponden bioenergéticamente, pero que se encuentran en diferentes regiones del cuerpo.
El Polo Ácido: Tiene un valor de pH bajo, lo que favorece la acumulación de virus.
El Polo Alcalino: Tiene un valor de pH elevado, lo que proporciona un caldo de cultivo para las bacterias.
Mediante la colocación dirigida de solo dos imanes (polo norte y polo sur) en puntos energéticos específicos del cuerpo, los virus y las bacterias pueden perder su fuerza patógena. Se restablece el equilibrio magnético y físico, y se neutraliza el medio interno.
El uso de fuerzas magnéticas con fines curativos no es un fenómeno nuevo. Existen registros de hace 3500 años en Egipto, China e India. Según una leyenda del siglo I d.C., un pastor griego de Magnesia llamado «Magnes» fue el primero en la civilización occidental en descubrir el poder de los imanes: la punta de hierro de su bastón se quedó adherida a una piedra de magnetita. Se dice que se puso trozos de esta piedra en sus zapatos, lo que le permitió caminar largas distancias.
En los registros de Aristóteles también se menciona el descubrimiento de una piedra que atrae limaduras de hierro. Los alquimistas europeos también utilizaban la piedra imán para la curación. El famoso médico Paracelso la aplicaba para tratar inflamaciones en el cuerpo. En la época de Galileo Galilei, gracias al viaje de Fernando de Magallanes, se descubrió que la Tierra es redonda y es un gran imán con un polo norte y un polo sur. La Tierra es un imán gigante de 0,5 Gauss y transmite sus vibraciones a todos los organismos vivos.
Como terapia holistica y preventiva, el biomagnetismo es muy versátil. Se entiende como un complemento valioso para la medicina convencional, así como para otras formas de terapia, con el fin de devolver al cuerpo su equilibrio energético de manera integral.